jueves, 26 de enero de 2012

Brote y no de soja.

Lo escribí hace mucho y lo encontré de casualidad en los archivos de borrador que tengo por acá, no pensaba subirlo pero siendo algo tan viejo ya (bah, mas o menos) y en un momento medio enfermo (JAJA) la verdad es que ya no tiene relevancia.

Me tiemblan las manos, tiemblo pero tengo calor, llanto detente. Paranoia de faso, los minutos se vuelven eternos, pero me acuesto y ahí es cuando empieza todo, siento la vida pasar alrededor mio, a través mio a una velocidad incontrolable, lo siento en la piel, siento la velocidad, pretende chocarme, y las paredes asfixiarme. Quiero taparme la cara como si eso fuera a darle una especie de pausa al tiempo pero a la vez no puedo dejar de escribir, es desesperante. Me pesan los ojos y no puedo dormirme, deseo desgarrar la almohada como si fuera la culpable de ésto. Me siento pequeña alrededor de todo, hasta sentí a la gata subirse a la cama, sin mirarla, y por un segundo creí que pesaba... toneladas! no sé como explicarlo, alguien gigante se acababa de subir a mi cama y me exalté como la re puta madre. No siento que gritarle a mi mamá que venga sea la solución y eso me aterra aún más. No voy a experimentar algo más feo que esto en mi vida. Celeste, estás realmente enferma.